La intensidad del orgasmo los dejó exhaustos, Velkan se apoyaba en sus brazos para no dejar caer todo el peso de su cuerpo sobre ella, pero ella lo jaló por los hombros y trató de que aflojara sus brazos para sentir el peso de él sobre ella.
—Me gusta sentir tu peso sobre mi, amor —le dijo sensualmente al oído.
—Pensé que podía incomodarte un poco —le respondió él, complacido por la mujer que estaba debajo de él en ese momento.
—No, mi amor. Ya deberías haberte dado cuenta de que soy una mujer