35. LA SUCESORA
Estaba fallàndome la vita... Mientras observaba el cuerpo de uno de los tantos que he mandado al infierno, los aplausos de Ferraro me sacaron de mis pensamientos. Por un momento, me había olvidado de que él estaba presenciando cada pelea con el Escorpión.
—¡Bravo! Debo admitirlo, sabes pelear. Creo que le debo mi gratitud a tu exesposo, te ha instruido bien —dice, acercándose de manera cautelosa. Era lo último que esperaba, que empezara a hablar de manera sarcástica.
—Deja de nombrarlo, no le l