14. ¿Erick Enamorado?
No sabía exactamente cuántas horas llevaba allí, caminando como una verdadera loca. La desesperación estaba a punto de hacerme perder la cabeza. Vi entrar al pelirrojo con una bandeja de comida.
—Debes comer, desde que llegaste no has probado bocado —me dijo con amabilidad. Sin embargo, para ser honesta, no sentía la necesidad de comer. Me acerqué a la mesa mientras él colocaba la bandeja frente a mí.
—¡No me lo tomes a mal, pero no tengo hambre! —dije temerosa al ver su reacción mientras me ob