10. Durmiendo Con El Enemigo
Narra Alex.
Salgo furioso de la habitación «Yo extraño los besos y abrazos de Anthony», resonaba en mi mente. Entro a mi despacho cierro la puerta con tanta rabia, que no me importa que la puerta se azote, contra la pared y los vidrios de las ventanas retumben. Minutos después, Eric entra para decirme:
—¡Tenemos problemas, Alex! —me dice con un tono de preocupación.
—¿Qué pasa? —pregunto, mientras me sirvo un vaso de whisky.
—Nos robaron la carga que iba para los cárteles italianos. —Me atragan