Felipe se fue a casa furioso. Cuando vio a Clara durmiendo en su cama, se enfadó aún más.
—¿Quién te ha dejado dormir en mi cama? —gritó.
Clara llevaba unos días en la habitación de invitados.
—Todas las demás camas de la casa han desaparecido —respondió Clara—. ¿Dónde más puedo dormir?
Con expresión malhumorada, Felipe fue a comprobar las habitaciones de invitados. Tal y como le acababa de decir Clara, todas las demás camas de la casa habían desaparecido. Solo quedaba la del dormitorio pri