Clara miró a Felipe.
—He dicho que esta es la única cama que queda en la casa. ¿Dónde más puedo ir?
—¿Así que quieres acostarte conmigo? ¿Cómo puedes ser tan desvergonzada?
Clara estaba exasperada.
—Tú eres el desvergonzado. ¡Saca tu mente de la zanja! ¡Nunca quise compartir la cama contigo! ¡Vete a dormir a un hotel!
Felipe se quedó callado. Si no fuera por su trato con Juan, habría reservado una habitación de hotel enseguida.
Sin embargo, no explicó nada. En vez de eso, recalcó:
—Te lo