Clara se acercó a una joven en las gradas y, con una sonrisa educada y refinada, tomó su pañuelo de seda.
—Disculpa, señorita, ¿puedo usar tu pañuelo un momento? Gracias.
Clara llevaba consigo un modulador de voz cuando se disfrazaba de hombre para el boxeo, así que lo usó y se oyó masculino.
El inesperado giro de los acontecimientos causó revuelo entre el público. La joven se ruborizó, visiblemente cohibida.
Clara regresó al ring con el pañuelo y rápidamente lo envolvió alrededor de su ma