El filo de la cuchilla estaba a menos de un centímetro de su miembro. Felipe contuvo la respiración, con los ojos muy abiertos, asustado, hizo un gesto como si estuviera tragando saliva en secreto.
Felipe vio que la punta de la cuchilla se apartaba de su vista, lo que significa que Clara ya había retirado el cuchillo y se preparaba para darle el segundo corte. Rápidamente levantó la cabeza y, con destreza, agarró la muñeca de Clara.
— ¡Clara! ¡Eres una mujer insensata que no sabe medir las con