Clara, abandonando su habitual atuendo deportivo con coleta, se puso un deslumbrante vestido de un solo hombro.
Su larga melena lisa y suave caía con gracia, dispersa de manera casual, con un lado recogido detrás de la oreja para revelar sus orejas impecablemente blancas.
En los lóbulos colgaban unos valiosos pendientes de rubíes pulidos que destellaban, mientras que un collar y una pulsera a juego con rubíes decoraban su cuello y muñeca, añadiendo un toque de elegancia.
Comparado con su aspe