Dos meses atrás
―¿Conocía usted a las personas que habitaban en esta casa?
―Sí, eran mis vecinos ―indica la anciana, visiblemente conmocionada―, Nathalie y yo solíamos asistir juntas a la iglesia ―comienza a contarle a la audiencia―. Raymond era un hombre muy atento y colaborador con la comunidad y, Rachel... ―hace una pausa para soplarse la nariz en el pañuelo que lleva en la mano―. Ella era una jovencita muy encantadora ―comenta entre sollozos―. No puedo creer que ahora todos estén muertos.
―¡