Abro los ojos y noto que el sol entra a raudales a través de los cristales de las ventanas. ¿Cómo es posible que el día sea tan radiante cuando siento que vivo en una noche perpetua? Por un instante me siento confusa, pero las paredes blancas de esta habitación y el olor a desinfectante dan cuenta del lugar en el que me encuentro.
Cierro los ojos e inhalo profundo. Cada día que pasa es un centímetro más que me hundo en un foso oscuro y profundo de tristeza y desolación. No soporto sentirme de es