Sentía el corazón a mil, no solo por lo idiota que fui, era la única mujer en el mundo que le sacaba el aire a su novio por caerle encima cuál papaya desparramada, ahora todos saben lo que pasó y mi mamá estaba con cara de puño, sus cejas convertidas en arcoíris por lo mucho que las alzó esperando una explicación. El doctor ayudó a Dylan a levantarse. —suspiré—. Ya no podía hacer, sino apretar el ñango y sacar pecho.
—Nos estábamos besando, cuando lo fui abrazar lo saqué de la cama y caí desparr