La reunión estaba resultando muy agradable. No se decía, pero era evidente que la ausencia de papá se notaba en el ambiente. La mirada de mamá daba ganas de llorar, si en este momento lloro, será el detonante en ella y la sedarán, no era la idea.
El abuelo hablaba muy ameno con Rafael, quien nos pidió que lo llamáramos de ese modo cuando no estemos en consulta o en la clínica. ¿Quién iba a creerlo? Con lo arisco que era el viejo Henrry y compaginó a la perfección con el doctor.
Nosotros los jóv