Sentía como si una aplanadora me hubiera apachurrado el alma, anoche comprendí mi sentimiento. Ese había cambiado de manera irreversible hacia mi mejor amigo, sé sin temor a equivocarme que para él era importante, pero no como mujer. No tenía el cuerpo esquelético de Vicky, Betty o todas las mujeres con las que ya se ha acostado.
Debía callar el sentimiento, debía enterrarlo en lo más profundo de mi alma, y atesorar lo vivido anoche. El que me durmiera en sus brazos y acariciara el cabello mien