Nos mirábamos, la vi respirar antes de continuar hablando.
—La sociedad nos estigmatiza, nos condena, apenas decimos que somos lesbianas, es peor que decir pedófilo, asesino, ratero o maltratador. La sociedad prefiere a una persona que aparenta ser normal, pero a escondidas hacen daño. Cabe decir que nuestra inclinación sexual es diferente, y automáticamente nos tildan de personas sin corazón, sin sentimiento y nos tachan de depravados.
—No veo la necesidad de amargarte cuando puedes ser feliz.