Los besos de Dylan se esparcían por toda mi espalda, mi respiración estaba agitada, llegó anoche de gira y no hemos dormido, pero ya me encontraba a nada de sacar la bandera blanca, anunciando receso sexual.
—Te extrañé mucho, si no es por el quinceañero de Cadie no te hubiera dejado, ni a ti ni a mis hijos. Hacer una gira sin ustedes no lo vuelvo a hacer.
Me di la vuelta. Sus treinta y cuatro años lo hacía ver más interesante, estaba como para chupárselo todo como paleta de leche condensada. Y