La vaina se ponía cada vez más fea, me sentía encarcelada en La Sabanera, aunque se encuentre toda la familia, desde que me dio el yeyo mi abuelo se fue de cotorro con mi mamá y ella de una puyó el burro pa’ acá. Han pasado ocho días desde mi llegada aquí. Betty lo hacía hoy, también vendrá una enfermera para que la ayude con todo.
—¡Manita!
Sonreí al escuchar a José Luis llamarme, nos estamos llenando de pelaos. En una semana cumplía los cinco meses, tenía la ecografía para ver a mi bebita, aú