Habían pasado dos semanas desde qué nuestros amigos se fueron y en las que mi felicidad no podía ser más. Decidimos no comprar casa, sino construirla a nuestro gusto. Dylan me dejó a mí toda la tarea, él solo opinaba, pero la decisión era solo mía. Eso nos tardaría casi un año en construirla.
Por eso empezamos a amoblar la finca, él tomó un gran cuarto para hacer su estudio de música. Mi monito pasaba en lo suyo y yo en lo mío. En una semana viajaremos a Estados Unidos.
Desde hace diez días viv