A las cinco salimos a la finca, me encontraba con los nervios a mil, imaginándome las diferentes maneras de abordar a Dylan. Si corro y le zampo un beso era una posibilidad, anda y si se encuentra muy enojado y mi me mira… ¡Anda me muero!
Por favor Rafael métele la chancleta a ese pedal, quiero llegar rápido. Llegamos a las seis pasadas, por el raspao que le di a mi pingüino, ahora mi pelaíto tenía daño de estómago, cada que deteníamos el carro para cambiarle el pañal mamá me miraba con los oji