Hoy por fin me darán salida de la clínica y Rafa salió a firmar los papeles y realizar los pagos. Por eso estaba arreglándome. No había querido verme en el espejo, ¡porque ajá!, pendejá mía.
Sin embargo, cuando fui a ponerme el pantalón hecho a la medida por mi abuela, ya que se condolió de mí en estos dos años en que mi cuerpo sufría los cambios según ellos, mientras para mí era como si me ensamblaran de nuevo e incorporaban una cremallera, ya no tenía ese barrigón por eso sobra bastante tela.