La risa de mi mamá me hizo sonreír. No podía contener lo que era mi familia, una unión que hace una gran fuerza.
—Te paso a Rafa.
—Dime Sabanera…
A la hora y diez minutos estábamos bajándonos del avión camino a tomar las maletas. Dicho y hecho, apenas salí todo el mundo, se detuvo a ver la algarabía que hizo mi familia, me puse roja, tapé mi cara con las manos.
Qué vergüenza. No solo era mi familia, fueron todas mis amigas de jandunderas. Virgen santísima, ¡qué bochorno! Esto me pasaba por camb