**AMAYA**
Dicen que el tiempo cura todas las heridas… No es cierto. El tiempo no las borra; solo te enseña a sonreír mientras aprendes a vivir con ellas.
Después de aquella noche cumplí mi palabra: dejé de esperar sus mensajes, de mirar el teléfono antes de dormir, de entrar cada mañana a la habitación de Fredery y, poco a poco, también dejé de preguntarle a Marcus cómo estaba.
Nuestra comunicación volvió a ser exactamente lo que siempre debió ser… Trabajo.
Y, así los meses comenzaron a desfila