**AMAYA**
Sesenta días... Solo sesenta días para despedirme de él, y el destino decide traerlo de vuelta.
Permanezco inmóvil, con el teléfono entre las manos, releyendo esas dos simples líneas una y otra vez.
Después de quince meses... eso es todo.
Un suspiro escapa de mis labios mientras, casi por inercia, mi mirada se desvía hacia el calendario abierto sobre el escritorio. Hace quince meses habría dado cualquier cosa por recibir ese mensaje. Hoy, en cambio, ya no sé qué debería sentir.
Cierro