De un momento a otro, el aparcadero de autos, se volvió un ring de boxeo donde se repartian puñetazos, Daniel y Marcos eran los protagonistas, como terminaron así ninguno podria decirlo, solo un empujon desencadenó tal alboroto, pronto se acercaron un par de personas a ver que es lo que sucedía, pero al ver la magnitud nadie intento separarlos, parecían dos fieras enemigas, solo observaban talvez temían recibir un golpe en el intento.
En medio de la pelea se oyó un "¡alto!" fuerte y claro.
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