Sintiendo un repentino deseo de mandar todo al diablo incluyéndolo a él se giró bruscamente a mirarlo y no se había equivocado pues él la observaba y seguía haciéndolo sin pestañear ¡maldito fuera! Sentía que ya empezaban a subírsele los colores a la cara. Él hizo un asomo de sonrisa irónica y ella quiso abofetearlo.
¿Qué es tan divertido? – dijo sin poder contenerse.
Tú. – respondió con una evidente sonrisa maliciosa en la cara.
No sabes cuanto me emociona alegrarte la noche. – repuso irónica