La cena no fue precisamente la más animada de su vida. Lo único que deseaba era marcharse a su habitación y alejarse de él. Tenerlo tan cerca y saberlo tan lejos era un suplicio para ella. Respondía con monosílabos a los intentos de conversación que él generaba y Máximo terminó impacientándose.
Se levantó de la mesa le tomó el rostro con las dos manos y la besó sin darle tiempo a evitarlo. Prolongó el beso hasta que casi se quedaron sin respiración, pero aún así ella deseó más. Se separó brusca