John
En la oficina, John miraba por la ventana sin realmente ver la ciudad a sus pies. El paisaje, que una vez le había dado control y dominio, ahora le parecía distante e irrelevante.
Abrió el cajón y sacó el anillo de bodas y la carta arrugada. Contempló el grueso anillo durante un rato, luego alisó la carta, la leyó y la releyó. Esta vez, leyó despacio. Cada palabra parecía adquirir un nuevo significado.
“John,
Sé que probablemente no me creerás, y lo entiendo, pero aun así, quiero que sepas