Elizabeth
Elizabeth estaba sentada en la encimera de la cocina, con una taza de té entre las manos. La noche estaba silenciosa en la mansión. Intentaba distraerse leyendo un libro, pero sus ojos insistían en desviarse hacia el móvil que reposaba a su lado sobre la encimera.
“Solo un minuto”, pensó, tomando el aparato y abriendo las redes sociales. Sabía que no debería torturarse de esa manera, pero no pudo evitarlo.
Al deslizar el feed, vio varias fotos del evento empresarial que tenía lugar esa