CAPÍTULO SESENTA Y CUATRO
Resulta que Aiden no era el único que se las daba de espía y seguía a Emily en cada paso que daba.
Al parecer todos los Preston tenían la mala manía con descubrir los secretos de otros.
Por eso Marie Cox esa tarde también decidió seguir a su hijo mayor, ya que el muy ingrato y desconsiderado no le contestaba ninguna llamada mandándola a buzón de voz ni tampoco la visitaba en la mansión, sin embargo, ella nunca esperó encontrarse con lo que sus oídos escucharon aquella