CAPÍTULO SESENTA Y TRES
—¿Estarías dispuesta a tener un hijo con otro? ¿Estarías dispuesta acostarte conmigo? —preguntó Alex con seriedad en su rostro.
Emily abrió los ojos a más no poder y escupió la vaina que estaba tomando. Alex soltó una risa divertida y le tendió las servilletas de papel para que se limpiara la boca y parte de la mesa.
El menor de los Preston le estaba jugando una broma de mal gusto, ya que tampoco pensaba tocar a su cuñada, solo a donar su esperma para el anhelado hijo.