CAPÍTULO NOVENTA
Aiden llegó al aeropuerto de Berlín en donde el abogado de la empresa lo recibió. Se saludaron de mano y este último lo guío hasta un jeep negro.
—Aún queda viaje Señor Preston —avisó el abogado—. Ahora vamos al aeropuerto privado del Señor Schneider para tomar la avioneta que nos dirigirá a la isla.
Él tan solo asintió.
Cuando Aiden estuvo sentado en la camioneta, tecleó a su padre para saber de Nate. Su padre le escribió que el pequeño niño ya estaba con él, en la casona P