CAPÍTULO NOVENTA Y CUATRO
Emily quedó temblorosa y con la vista perdida en aquel lugar, en donde el vehículo desapareció. Elian puso sus manitos en las mejillas de Em, y le movió el rostro para que lo mirara. Frunció el ceño cuando vio que su madre tenía la mirada brillosa. Los ojos negros de Em estaban abnegados de agua.
Elian besó su nariz intentando aliviar la tristeza de su madre y Emily soltó una risa triste, que sin poder evitarlo las lágrimas rodaron por sus mejillas.
—Te amo tanto —su