CAPÍTULO NOVENTA Y CINCO
A la mañana siguiente Emily se duchó y en bata se fue a tomar tres tazas de café a la cocina, mientras les preparaba el desayuno a los mellizos, ya que la noche anterior no durmió nada, pensando en que ella y su exesposo estaban pisando el mismo suelo.
Ella tan solo tuvo una crisis en brazos de Adele y luego se limpió el rostro y dejó de llorar.
Emily necesitaba botar todo lo que le aprisionaba el pecho, que cuando se calmó, el miedo se hizo parte de ella, pero no dejó