Capítulo Doscientos Veintiocho
La playa y el faro siempre terminaban siendo el refugio de ambos jóvenes, después de hablar con el fiscal Cooper y armar el rompecabezas del caso, no les quedaba de otra que tratar de buscar consuelo en algo que era prácticamente inconsolable, ya que el tiempo no podía ser devuelto.
Emily se acercó al barandal del malecón y cerró sus dedos en la baranda firme de fierro medio oxidado. La fría brisa del mar golpeó su rostro y los pulmones se le llenaron de sal. Algu