Capítulo Doscientos Veintisiete
El fiscal Cooper le escucho con mucha atención y Emily se compadeció de su marido, que en un impulso estiró su brazo y puso su palma sobre la mano de Aiden.
Aiden levantó su cabeza y sonrió, pero esa sonrisa no llego a sus ojos. Él quedo un poco ausente después de pensar las cosas con mayor claridad, por eso ante el silencio y ante las preguntas tan personales del Fiscal, Emily decidió despejar todas sus dudas.
—Pero —cuestionó Emily sin soltar la mano de Aiden y