Capítulo Doscientos Treinta
—¿Y? —cuestionó Alex cuando abrazó a su cuñada—. ¿Te gusto tu nueva joyita?
Alex había sido el responsable de buscar el auto a la automotora y de traerlo a la casa de Emily.
—¡Es un verdadero encanto! —exclamó Adele con emoción—. Alex me fue a buscar al aeropuerto en ella. No sabes cuantas personas se dieron vuelta a mirar. Creo que no muchos se pueden dar el lujo de tener un auto como ese. Serás la envidia de todo el mundo.
Emily hizo una mueca nada disimulada, ya q