Capítulo Doscientos Treinta y Uno
Emily, Alex, Adele y los niños Elian, Nate y Ada se subieron al nuevo auto rojo que Aiden había mandado a traer desde la automotora.
Emily se puso el cinturón de seguridad haciendo un click y acarició con la punta de sus dedos el manubrio completamente nuevo y engomado. Una tonta sonrisa se extendió por sus labios, al darse cuenta que extrañaba esto. Ella extrañaba las sorpresas y los detalles de su marido. Extrañaba sentirse bien, a pesar de que estaba rodeada