CAPÍTULO DOSCIENTOS QUINCE
Alex ya estaba en el velatorio.
El menor de los Preston tenía un vaso de café en sus manos, mientras conversaba con la encargada del recinto, cerca de las ventanas grandes y luminosas. Aun no llegaba nadie más, por lo que el lugar se notaba espacioso.
La habitación blanca estaba iluminada con las luces blancas que colgaban en los techos y algunas que estaban pegadas en la pared. Y el cajón de madera brillante resaltaba entre los cuatro postes de luz flameante y las co