CAPÍTULO DOSCIENTOS CATORCE
Marie seguía pálida, nerviosa y se había comido todas las uñas.
—¿Por qué tienes esa cara mamá? ¿Qué sucedió ahora? —indagó el mayor de los Preston intrigado por la sobre reacción de su madre.
Cuando Marie vio que su esposo y su nieta estaban muy lejos de la sala principal, ella volvió a tomar el control remoto y apretó el botón para encender la televisión.
Aiden arrugó las cejas ante el mutismo de su madre, ya que ella nunca se callaba y eso ya era extraño, pero sus