CAPÍTULO CUARENTA Y SIETE
—Primeramente, les quiero agradecer su asistencia. Para mi familia y para mí es muy importante que todos ustedes, mis personas más queridas estén reunidas aquí, junto a nosotros. —El discurso de Marie fue elocuente—. Han sido parte fundamental de este proceso que se llama vida, por eso hoy me complace darles una noticia que sé, que les alegrara mucho, tal como la emoción que tengo y que no me cabe en mi pecho.
Marie Cox llamó a un camarero con una campanilla que tintin