CAPÍTULO CIENTO VEINTINUEVE
La madre de Aiden entró y Emily le siguió detrás a pasos perezosos.
Cuando cruzó por la puerta, su primera impresión la dejó un tanto confundida, ya que las paredes de la casa eran totalmente blancas y el piso era de color marfil. Todo lucia impecable y con un brillo que incluso sentía que le encandilaba los ojos. Por un breve instante pensó en un lienzo blanco en el cual le pedía a gritos ser pintado lleno de colores, como si supiera que necesitaba reescribir su his