CAPÍTULO CIENTO TRES
Emily bajó de sus brazos a Elian, dejándolo en el suelo, cuando percibió en su piel un pequeño adormecimiento. Las piernas le temblaron y comenzó a hiperventilar, que Adele con disimulo le sobó la espalda en círculos ascendentes. Ella inhaló y exhaló calmando la punzada de nervios que tenía en medio del estómago.
Estar con su ex en la misma sala era una jodida porquería.
Por otro lado, Ada saltó del regazo de su papá y corrió a los pies de mamá tironeando su pantalón ancho.