CAPÍTULO CIENTO TREINTA Y TRES
Emily se quedó quieta, mientras sacaba el celular de su bolsillo trasero de su vaquero negro y cuando leyó la pantalla, un nuevo escalofrió recorrió su espalda al ver de quien se trataba.
El celular volvió a sonar y esta vez sí contestó, ya que también le daba curiosidad saber porque él la llamaba.
—¿Alex? —dijo algo nerviosa.
—Em ¿Ya estás aquí? —preguntó Alex agitado desde el hospital, ya que el menor de los Preston lo habían llamado de la institución para ver e