CAPÍTULO CIENTO TREINTA Y SEIS
Emily salió envuelta con la toalla blanca. Su cabello azabache mojado caía por su espalda, que con otra toalla más pequeña se secó el exceso de agua que tenía en las puntas de sus hebras. Luego se acercó a la maleta y la abrió. Estaba buscando su ropa interior cuando escucho los golpes en la puerta. Se mordió los labios y supuso que podía ser Aiden, sin embargo, no contestó ya que no quería lidiar con él, si no que se apuró en colocarle las bragas de encaje y el s