CAPÍTULO CIENTO TREINTA Y CINCO
Por otro lado, Emily corrió a la habitación y dejó la maleta sobre la cama blanca con dosel. Se sacó sus botines junto a los calcetines, y la planta de sus pies tocaron la suave alfombra de pelos color marfil. También se desprendió de sus vaqueros negro que dejó sobre el suelo y su sweater grande de lana que lanzó a la cama. Solo en ropa interior ingresó al baño, que soltó una maldición al ver el lujo que poseía.
La habitación de baño, además de ser de mármol, es