CAPÍTULO CIENTO SESENTA Y TRES
Aiden miró a Em con odio y con dolor, pero no pudo seguir manteniéndole la mirada, que se giró y salió refunfuñando al jardín delantero, lejos de todos los presentes.
Se sentía acorralado y con ganas de mandar a su esposa a la punta del mismo cerro, pero también no quería alejarla jamás de su lado, que pensó en lo destructiva y tóxica que se estaba convirtiendo su relación. Eran más peleas, que reconciliaciones y risas, y eso lo estaba orillando a tomar una drásti