CAPÍTULO CIENTO OCHO
Después de comer en el restaurante italiano, la familia Preston Harper llego al único Acuario del pueblo, que por cierto era el más grande y exótico que había en el mundo.
Aiden sacó su billetera del bolsillo trasero y pagó las cuatro entradas a la chica rubia que estaba atendiendo en la boletería. Ella les tendió las cuatro pulseras, que eran la garantías para usar todas las instalaciones, y él las tomó en la palma de su mano.
Ada de inmediato estiró su bracito para que Ai