CAPÍTULO CIENTO OCHENTA Y TRES
Emily se movía de un lado a otro, mientras se mordía la uña de su índice.
—Em ¿Te puedes sentar? —preguntó Aiden un tanto irritado por la situación.
Él estaba sentado en uno de los asientos de espera, al lado del ventanal que daba hacia la ciudad y al mar; Tenía los codos apoyados en sus rodillas y las manos entrelazadas, mientras no dejaba de observar lo nerviosa que estaba Emily.
—¿Crees que es por Daphne? —indagó ella, mientras se detuvo a mirar al joven.
Sus o