CAPÍTULO CIENTO OCHENTA Y CUATRO
La hora y media que esperaron se hizo eterna, tanto para Emily como para Aiden.
El reloj ya marcaba las once de la mañana y en la televisión trasmitían las noticias del momento, en donde un nuevo sistema frontal se avecinaba a la ciudad. El dolor en el estómago les atacaba a ambos, pero empeoró cuando vieron a los policías salir junto al Dr. Bulley.
«Por suerte no lo han arrestado ni va esposado» pensó Emily al ver que el Dr. Bulley se despedía de un apretón de