CAPÍTULO CIENTO OCHENTA Y DOS
Emily bajó del vehículo de Aiden, y caminó, abrazada así misma, directo la entrada del hospital. El viento soplaba con mucho ímpetu, que el cabello se movía hacia su rostro. Aiden la seguía detrás. Ambos entraron al hospital, subieron el ascensor hasta el piso en donde atendía el Dr. Bulley.
Llegaron a la sala de espera, sin embargo, lo que ninguno espero es que algunos policías estuvieran en la recepción.
—Al parecer sucedió algo —comentó Emily un tanto desconcert